Reseña: «WELCOME TO THE DOLLHOUSE» (1996)

– Calificación: [8,2/10 ]


Uno de los temas que más me llamó la atención y me llevó a la reflexión ya en mi adultez, fue el fenómeno del bullying y cómo este es tratado por la sociedad de diferente manera, variando según cada generación, lugar, pero con las perspectivas más contrastadas entre las personas que lo vivieron y quiénes no. Mi opinión personal me la llevo guardando y desarrollando un buen tiempo, pero hoy no es el día que verá la luz. Pero al indagar un poco cómo el bullying ha sido retratado en la cultura pop, regresé a uno de los directores que más me impactó, por decirlo de una manera, Todd Solondz.

Una tragedia, hecha comedia, hecha tragedia.

La primera vez que me topé con Solondz, fue talvez unos ocho años atrás, al repasar la filmografía de Philip Seymour Hoffman y toparme con Happiness (1998). Esta película me disturbó a niveles que no sabía que se podían disturbar, y no me dejó claro si el impacto que me causó fue para aplaudir o para llorar. Pero no es el día de hablar de Happiness, quizás lo haga a futuro, lo más probable es que sí, pero hoy no.

Al navegar un poco en internet, me enteré del estatus de culto del director, y de su muy aclamada magnum opus, que al mismo tiempo fue su largometraje primo, «Welcome to the Dollhouse», cinta de la que hablaré hoy, y que me obligó a luego completar en poco tiempo la filmografía de Solondz, y seguir su trayectoria.

Primero hay que partir diciendo que el cine de Solondz no es para todos, y si lo odias, lo puedo comprender completamente. El punto es que lo amas o lo odias. En segundo lugar hay que tener un sentido del humor muy afinado y atento a distinguir cuando el humor deja de ser humor. Y por último, hay que comprender qué es lo que está queriendo comunicar o a quién está intentando criticar, o representar.

Dollhouse nos pone en los ojos de Dawn, una puberta de once años quien debido a su timidez, torpeza, apariencia y actitud, es constantemente marginada, atacada y derrotada en su vida escolar, social, amorosa e incluso familiar.

El director busca retratar las falencias de una sociedad estándar de clase media, mostrando un rostro que todos sabemos que existe, pero que si nos pone incómodos de hablar, mucho menos lo vemos representado en obras de ficción.

La balanza social nunca es justamente equilibrada, y siempre favorece a unos tanto como perjudica a otros, y aunque eso ya lo sabemos, lo que la película intenta decir, es que esto no tiene una solución milagrosa y la justicia poética no existe en el mundo real.

Hay momentos en los que uno puede estar sumergido en el entretenimiento, al pensar que estamos viendo un coming of age cualquiera, para quedar horrorizados por su realismo, pues no se queda en un problema de bullying clásico y se sumerge en temas como acoso sexual, secuestro, abuso físico y verbal a menores, humillaciones, entre otros tópicos.

Acá tengo que hablar de sus personajes. Al comenzar la película, no sólo caemos en el error de creer que estamos viendo a los mismos personajes caricaturizados de siempre. La prota antisocial y deadpan estilo Daria, el bully redneck con problemas familiares, los padres cómicamente desinteresados, el hermano mayor desagradable y ñoño, la hermanita menor favorita de los padres. Todos estos personajes ya los vimos, y el director aprovecha esta expectativa para mostrarnos lo que pasa cuando traemos estos clichés al mundo real. Y no quiero indagar en eso para no spoilear, pero son destinos difíciles de predecir.

Lo más “criticable” en términos de narrativa, y quizás espante a muchos, es que los tres actos de la película son un fragmento aleatorio de la vida de la prota, no hay una resolución notable, un destino al cual llegar. La moraleja de la cinta, dicha cruda y literalmente es que “esto sólo se puede poner peor”.

A través de situaciones incómodas y eventos desafortunados, la película se desarrolla con un humor muy oscuro, que al no llegar a ninguna resolución complaciente, puede ser interpretado como trágico.

Este final que no trasciende en nada, el tono y la crítica de la película en general, me recuerda a los que los Coen propusieron con con A Serious Man (2008), película que repasamos un poco en el especial de podcasts sobre los coen (click aquí).

Pero al igual que los Coen, Solondz aprovecha el lenguaje cinematográfico, pudiendo haber caído en técnicas como la música trágica o desaturación de los colores. Pero opta por una fachada de comedia escolar, una de esas obras más ligeras de ver que el viento.

La dejo acá como un punto de reflexión y como respaldo para futuros proyectos relacionados al bullying que tengo planeados en el podcast Fuera de Joda (click aquí), pero si quieren una recomendación riesgosa para cuando se sientan abiertos de mente, pueden ir apuntando.

Como extra también vale mencionar que la peli tiene un par de pseudo secuelas en la filmografía de Solondz, un motivo más para comenzar tal travesía.

*Les dejo la peli completa subida a YouTube en idioma original abajo del trailer, disponible a la fecha de escribir esto.


-Fecha de estreno original: 24 de Mayo de 1996
-Dirección: Todd Solondz
-Idioma original: Inglés
-Género: Comedia negra, coming of age, drama
-Duración: 87 minutos
-Disponibilidad: VOD

-Ficha en IMDB: https://www.imdb.com/title/tt0114906/

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