La chaqueta

El siguiente texto fue escrito originalmente en inglés y es una práctica realizada para un taller de escritura creativa.


Era un 24 de diciembre y Alda estaba recostada en el suelo de su habitación de adolescente de catorce años con poco que hacer pero demasiado en qué pensar, de hecho, su cabeza estaba a punto de explotar.

El día anterior había recibido finalmente su mesada, y por meses estuvo planeando comprar una chaqueta  negra con el diseño de un cuervo para Carlos, su mejor amigo. Carlos era de esos chicos rockeros que se visten de puro negro y cosas de metal, y a ella de fascinaba, de hecho quería pronto atravesar esa barrera de amistad. Sin embargo esa mañana, cuando fue a la tienda, la chaqueta se había ido.

Todo estaba arruinado, en su mente creía que esa chaqueta, más una carta de declaración, servirían de anillos de compromiso para una relación amorosa, era una chica muy soñadora. Los únicos diseños en chaquetas negras que quedaban, era una con un tigre, pero Carlos odiaba a los gatos, y la otra con un conejo y su zanahoria, que para nada eran del estilo de un chico que fácilmente podría vivir una jaula en lugar de una habitación.

Con la almohada cubriéndole el rostro, Alda estaba por gritar de frustración. Era la única tienda de ropa en su vecindario, y esta cerraría en un par de horas.

Sin estar segura, salió hacia la tienda y compró la inmunda chaqueta del tigre. Resignada caminando a casa se topó en la calle con un exageradamente talentoso vagabundo golpeando latas como si fueran tambores, y un recuerdo le vino a la mente. La batería era el instrumento favorito de Carlos.

Entonces el rompecabezas se armó solo. Alda le propuso al vagabundo tocar una canción, la favorita de Carlos, mientras ella cantaba. Le hizo escuchar el tema por su celular y el vagabundo aceptó. Mientras tocaba la pieza sin ninguna dificultad, Alda comenzó a cantar casi llorando de alegría mientras un guardia le hizo el favor de grabar el acto.

A veces, muy pocas veces, las cosas que están destinadas a salir bien, salen bien. Y además, un vagabundo recibió una chaqueta nueva.

-Luis Romero

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