Ensalada de emociones

El día que descubrí que lo gratis es lo más caro

y que no importaban cuantos libros abiertos dejé abandonados,

también aprendí que el amor y el odio no son tan parecidos

como los celos y la devoción, que pasan tan desapercibidos.

Tuve al mundo en la palma de mis manos y se me resbaló

tuve más oportunidades que intentos, pero sólo una funcionó

tuve secretos tan protegidos que ya los olvidé,

creí en el amor, pero nunca confié en el.

El calor del sol, nunca te agradó

el silencio siempre fue nuestra penumbra

tuve mucho por decir, tuve sueños por cumplir

tuve que manifestarme bajo la luz de la luna.

Tuve hambre de poder, tuve motivos para ceder

en una ensalada de emociones, estancado en no saber qué hacer

después.

Quiero despertar esa parte de mí con confidencia, si es que no murió aún,

quiero recuperar las cosas que enterré en un oscuro ataúd,

le agarré el gusto a los ataques cardíacos después de dormir

porque así sé que a cada pesadilla sobreviví.

Pude tenerlo todo, pude ser un rey

tuve bajo mi control el espacio y el tiempo, el mañana y el ayer,

tuve vergüenza por ser tan orgulloso, pero perdí respeto por ser tan modesto

y la frustración en forma de vampiro, succionó la sangre de mi pecho.

El frío del silencio siempre me enamoró

y nunca llegó a ser incómodo, todo funcionó

en una ensalada de emociones, otra dieta que quebré,

puse una soga en mi cuello

pero jamás salté.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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