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Un año de crecimiento (de cabello)

Hay muchas cosas que pueden cambiar si es que cuentas de uno al 31.536.000.

Puedes darte cuenta que morir joven ya no es una opción, porque ya no lo eres pero también puedes resucitar al niño que no sabías que llevabas dentro.

Puedes descubrir que ese calor que tanto anhelabas es simplemente el chiste recurrente de tu vida.

Puedes aprender que el dolor tiene un lado caóticamente gracioso cuando es tan sistemático y puedes sacar fuerza de tus debilidades más vergonzosas.

Puedes tener el peor mes de tu vida para ver luego a tu banda favorita en el siguiente.

Puedes darte cuenta que la soledad es esa mejor amiga que sabe todos tus secretos, pero también descubrir que nunca estuviste realmente sólo, que puedes aún así llegar a estarlo en cualquier instante, pronto.

Puedes llegar a considerar a la palabra «aleatorio» como tu favorita y despreciar la palabra «íntimo».

Puedes descubrir que la independencia viene acompañada de la disciplina y que el aislamiento viene acompañado de paz.

Puedes darte cuenta que la ignorancia en tu niñez en realidad era inocencia y que la estupidez en tu adolecencia en realidad era un punto de vista.

Puedes experimentar con experiencias, sustancias, hipótesis y sobre todo con personas.

Puedes pintar máscaras y puedes encontrar la diversión en el disfraz.

Puedes fingir que te importan cosas corrientes y puedes mentir sin motivos, simplemente porque puedes.

Puedes descubrir que en realidad eres el villano de una novela donde todos mueren y tu culpa se revela en la última página, como puedes descubrir que el silencio es la mejor herramienta para conseguir información y que las palabras son tan mágicas como destructoras.

Puedes descubrir que los cuerpos que ves todos los días tienen algo llamado «alma» dentro de ellos. Y que no muerden.

En fin, puedes hacer crecer tu pelo hasta que te aburras.

Asesino serial y catador de música

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