Viernes 13: Terapia de Canciones Desequilibradas (con Green Day)

Tengo un ritual bastante secreto y privado cada que un viernes 13 toca la puerta.

Asegurándome que todas las puertas en mi casa estén bajo llave, previendo la visita inesperada de un asesino en serie en busca de alimento.

Con una taza de café frío y unas galletas en mi velador, alumbradas por la luz de una vela; comienza mi fiesta con la lectura obligada de mis cuentos favoritos de horror.
Lovecraft, Poe y King son expertos en el uso de terror psicológico.

Al llegar la media noche, mi habitación se convierte en una sala de cine, y me pongo a ver tantas películas de terror psicológico pueda digerir.

¿Por qué el terror psicológico me llama tanto la atención? Son cosas que pasan en la vida de una persona cualquiera. No podemos comparar a un demonio enmascarado invocado por adolescentes hormonales en medio de un campamento escolar, con un estudiante con problemas de ira que decide disparar a los alumnos de su clase a plena luz del día.

Esto me llevó a pensar en la obsesión personal que tengo con la psicología adolescente, y cómo algunas canciones de mi banda favorita llevaron a identificarme con muchos estados compulsivos de ansiedad en el transcurso de mi adolescencia.

Es por eso que ésta vez decidí prender la vela junto a un parlante, con una lista de reproducción de más de 40 canciones, para terminar mi noche en un estado de catarsis, listo para comenzar un día nuevo.

Al mismo tiempo, ésta estrategia me llevó a aprovechar la ocasión para compartir por este medio, no todas las canciones de mi lista, pero por lo menos las de mi banda favorita. Aquí van las 13:


Hablemos de instintos suicidas

No existe adolescente que no haya pensado en el suicidio, como capricho o como reflejo de conflictos personales. Porque la vida te golpea tan duro que sientes que el dolor es inaguantable, como aveces estás tan borrach@ que piensas que la ausencia de cigarrillos es motivo suficiente para colgarse del árbol de tu patio.

Somos el reflejo de todo lo que no quisimos ser de niños, y eso es lo que nos lleva a encontrar piedras en nuestro camino y convertirnos en chic@s  X, con dificultades para encontrar respuestas a nuestras preguntas, y exigir explicaciones para las cosas malas que nos llegan.

No es hasta que perdemos a alguien cercano cuando nos damos cuenta que la vida sigue, ¿armaste una estrategia? ¿Decidiste escribir tus propias leyes? Los últimos 10 segundos de J.A.R. son de lo mejor que escuché en toda mi vida, y juro que no lo digo al azar.


Pongámonos Depresivos

No solo los amores descompuestos, cualquier persona puede rompernos el corazón, muchas veces sin darse cuenta. Ya sea con palabras, abandono o crueldad.

Mandamos todo a la mierda…

Caemos en un limbo fruto de nuestros propios vicios. Este agujero llamado depresión se aparece muchas veces en nuestro camino, cada vez más profundo, siempre es difícil salir de él.


La Ira Melancólica

Ya después de aceptar nuestro insano estado mental, buscamos en nuestro entorno a alguien o algo que comparta la culpa con nosotros.

Sin embargo hacer esto nos posiciona en un pedestal de creencias oscuras, donde todos los hipócritas a los pies de tu trono se convierten en víctimas de tu desprecio. Donde odiar es gratis, pero dejar el trono sale caro.

Miramos alrededor y lo único que vemos es nuestro propio rostro…

El corazón bombea cinismo, y nuestra alma envejece rápidamente, aislandose en una cueva en la que el tiempo no existe.


El Pánico y la Paranoia

Y así llegamos a un punto en el que no tenemos juicio alguno, volvemos a salir de casa pero a una realidad completamente distorsionada. Trastornos de ansiedad y pánico son bastante comunes en personas comunes. (Hablo con la voz de la experiencia)

Las paredes dan miedo, tanto como la oscuridad, pero no tanto como la luz. La soledad se hace tu mejor amiga, y tu mayor deseo que nunca se cumple es tener una noche tranquila, abrir los ojos descansados, listos para enrojecerse durante el día, debido a la escasez de lágrimas.


Un Minuto de Lucidez

Llega un momento en la vida, en el cual ya se tocó fondo y no se puede caer más. El segundo exacto en el que creamos nuestra propia etiqueta, una máscara que nosotros mismos optamos por mostrar.


 Lo sé, que manera tan pesimista de comenzar el año. Yo me estoy esforzando por cambiar la palabra “pesimista” por “poética”.  Que tengan un pésimo fin de semana.

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